Cada uno es dueño de su vida si lo desea.

Cada uno es dueño de su vida si lo desea.

Desde siempre, desde que el hombre habita el planeta Tierra y puede ser considerado como tal, la lucha por la supervivencia ha marcado nuestro carácter y nuestras distintas personalidades. Para lo bueno y para lo malo.

Cada uno es dueño de su vida si lo desea
Cada uno es dueño de su vida si lo desea

Ahora bien, ¿cómo se va formando nuestra personalidad? Desde luego son muchos los factores que explican esta importante cuestión, pero sin duda uno es especialmente relevante: la forma en que afrontamos los problemas y adversidades del día a día. 

Y es que somos auténticos superordenadores realizando cálculos y construyendo algoritmos para resolver con éxito cada incógnita y dificultd que se nos plantea. Y, sin darnos cuenta, lo hacemos continuamente, incluso cuando dormimos.

Pero desgraciadamente no todos tenemos el “hardware” o el “software” (léase resistencia física y emocional) necesarios para poder salir airosos de semejante trance vital. Es por eso por lo que el no ser conscientes de nuestras limitaciones o no mejorarlas, puede suponer el fatídico error crítico que aparece en nuestro sistema de vez en cuando. Esa odiosa pantalla azul del bloqueo. Sabes de lo que hablo.

Lo sé, estás deseando que traduzca toda esta terminología tan retorcida en términos más simples y entendibles. Bien, te lo explicaré de otra forma: no somos perfectos a la hora de asumir los estímulos del día a día, incluídos los que atañen a los sentimientos y a las emociones. Más bien al contrario, estamos muy mal diseñados y nuestras armas son limitadas.

Por eso, en los últimos años (aunque en realidad ha sido desde siempre), se han puesto tan de moda términos como inteligencia emocional, PNL y otros análogos.

Si le damos una vuelta a todo este galimatías, debes saber que, desde el momento en que eres consciente de tu existencia y de tu propio destino, tienes la reponsabilidad -la obligación- de ser feliz y de encontrar el objetivo para el que realmente existes.

Y sí. Me temo que hay que elegir. O tomamos nosotros las riendas o lo harán otros. Llámalo el sistema si quieres, pero no te equivoques ni te confundas, tarde o temprano llegará un momento en TU vida en que responderás ante ti mismo de los caminos y elecciones que tomaste. Sí, el que no arriesga no gana y por supuesto no tiene derecho a quejarse.

Suponiendo que hasta este punto estés de acuerdo conmigo, déjame que te haga llegar una última reflexión en la que centro este vídeo que he querido compartir contigo. Tiene que ver con una cita del excelso y universal Don Miguel de Cervantes, en la que afirmaba que, no por el hecho de montar a caballo uno se vuelve caballero (aplíquenlo a una amazona, por supuesto). Si no cogemos fuertemente las riendas y asumimos nuestro valor y gallardía en la monta de tan noble animal -nuestra vida-, podremos convertirnos en caballerizos (simples peones en la cuadra).

Como ves, Don Miguel nos sigue dando lecciones incluso siglos después de habernos dejado. Sigamos su ejemplo y dominemos nuestra montura con fuerza y determinación. Solo así seremos auténticos caballeros, dignos de disfrutar este regalo que es la vida.

Como siempre, gracias por tu like y por compartir. Recuerda ser feliz. Es una orden 😉

Nos vemos pronto, recibe un fuerte abrazo.

Guillermo Morante

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